Conciertos realizados.
INTERESANTES LECTURAS INFORMATIVAS.
Por: Manfredo Kraemer

“De profundis clamavi”

Los dos compositores de este programa forman parte de la escuela nortealemana de órgano del siglo XVII: coinciden en esta región y en esta época una cumbre nunca superada en la construcción de órganos, de la cual perviven monumentales ejemplos, y un grupo de organistas/compositores que incluye también a Johann Adam Reincken, Vincent Lübeck y Georg Böhm, para mencionar a los más destacados, y que influyó directamente sobre el arte organístico de Johann Sebastian Bach.

Dieterich Buxtehude fue la estrella del órgano de su tiempo, y su ciudad, Lübeck, lo contaba entre sus atractivos turísticos. El propio Johann Sebastian Bach solicitó en 1705 una licencia de dos semanas e hizo más de 400 kilómetros a pie (éste sería a la postre su único viaje de estudios) para escuchar al gran organista y “comprender allí una y otra cosa de su arte”, y se ausentó finalmente tres meses de su trabajo, provocando la ira de sus empleadores. Buxtehude nunca se preocupó demasiado por la difusión de sus obras y, aunque él mismo nada viajero, su música llegó a circular en copias manuscritas desde Suecia hasta el sur de Alemania. Como organista de la iglesia de Santa María no estaba contractualmente obligado a componer música instrumental ni vocal. Se han conservado sin embargo un opus de sonatas para violín y viola da gamba (únicas obras que hizo imprimir) y cantatas, arias y conciertos espirituales, más de 150 obras en total, fruto de un compositor emprendedor y creativo a quien el rol de organista, por prestigioso que éste fuese, no bastaba, y que no dejó de aprovechar las numerosas ocasiones, por cierto siempre en el ámbito sacro, que se ofrecían para presentar obras vocales.

Nicolaus Bruhns nació al norte de Hamburgo en el seno de una familia de músicos. Finalizados los estudios con su padre, se trasladó a Lübeck para estudiar violín con su tío, así como órgano y composición con Buxtehude, un amigo de la familia. Bruhns era extraordinariamente talentoso y hábil: solía tocar el violín acompañándose él mismo con la pedalera del órgano. Buxtehude, entusiasmado con su excepcional personalidad musical, le tomó afecto, y lo recomendó a la corte real en Copenhague, a cuyo servicio entró el joven como violinista y compositor. Algunos años mas tarde obtuvo el puesto de organista en Husum, pero murió al poco tiempo, en marzo de 1697, con tan sólo treinta y un años de edad. Se han conservado de él apenas cinco obras para órgano y una docena de cantatas. Poesía, un cierto pathos melancólico y una exuberancia creativa encauzada soberanamente, nos hacen lamentar la pérdida de buena parte de su trabajo, a instancias del tiempo y de las guerras, y lo colocan en el parnaso de los genios desaparecidos prematuramente.

 
 
“Tutto Vivaldi ”
“Bach-Albicastro”
“Cuadros Sonoros” En la música instrumental del Barroco
“El espíritu de Versalles”
“De profundis clamavi”
“Esplendor del barroco instrumental italiano en el siglo XVIII”