Conciertos realizados.
INTERESANTES LECTURAS INFORMATIVAS.
Por: Francesco Fanna

"Tutto Vivaldi"

La producción de música sacra de Antonio Vivaldi comprende unas ochenta
composiciones. Muchas de estas fueron escritas para el Coro del Pio Ospedale della Pietá  — la institución veneciana para niñas huérfanas a la cual el compositor permaneció ligado durante buena parte de su carrera — durante los periodos en los que no estaba a disposición un maestro di coro destinado a esta tarea.
El salmo para coro Laetatus sum, un único movimiento de breve duración y sin empleo de solistas, pertenece al primer periodo compositivo de Vivaldi; fue escrito para el Ospedale della Pietá entre los años 1713-1719, para ser ejecutado durante las fiestas dedicadas a la Santa Virgen María, muy probablemente para la fiesta patronal de la Pietá, el 2 de julio, Visitación de la Beata Virgen Maria.
Se conservan actualmente tres versiones de la antífona mariana Salve Regina; dos de ellas preven la presencia de un contralto, la tercera en cambio prescribe una voz de soprano y fue escrita para el Ospedale della Pietá en los mismos años que el salmo Laetatus sum. Una singularidad es el papel relevante confiado al violín solista, que está presente en tres de los cuatro movimientos de la composición, con un tratamiento diverso en cada uno de ellos. En el movimiento inicial constituye, junto al bajo continuo, el único acompañamiento para la voz, mientras que en el segundo confluye al unísono en la parte de los otros violines. El tercer movimiento amplía el acompañamiento a cinco partes, destinando roles separados al violín solista y a los primeros violines, y el cuarto, finalmente, presenta al violín solista alternadamente al unísono con los primeros violines o solo, como en el primer movimiento.
Puede encontrarse el origen de la fama europea de Vivaldi en la edición en Amsterdam, en 1711, de su colección de conciertos “L’Estro armonico”. En ellos, Vivaldi mezcla características tradicionales del concerto grosso con elementos innovadores y típicamente suyos. En general se encuentran fuertemente inspirados en los Concerti Grossi de Arcangelo Corelli, que alcanzaron para el género valor modélico. El concierto en si menor rinde homenaje además, en su forma, a otros dos grandes exponentes del concerto grosso: Torelli y Valentini. Johann Sebastian Bach  transcribió este concierto para cuatro clavecines y orquesta, haciendo manifiesta su admiración por el maestro veneciano y dando cuenta de su amplia difusión en Alemania.
El Stabat Mater  fue comisionado en 1712 para ser ejecutado en Brescia en ocasión de la fiesta de los Siete Dolores de la Santa Virgen María, que tiene lugar el viernes precedente al Domingo de Ramos. También éste es por lo tanto un trabajo juvenil de Antonio Vivaldi, que puso en música en este himno sólo las primeras diez estrofas de la célebre secuencia atribuida a Jacopone da Todi. Todos los movimientos, exceptuado el Amen final, están en tonalidad menor y llevan indicaciones de tempo entre el Adagissimo y el Andante; los tres primeros movimientos, además, mutan sólo el texto sobre idéntica música, confiriendo a la composición una apariencia compacta y de gran organicidad.
El reciente descubrimiento de un tercer Dixit Dominus, compuesto, como los dos precedentes, en la tonalidad de Re mayor, se sitúa entre las más significativas revelaciones vivaldianas de los últimos ochenta años. La misma tuvo lugar hace algunos meses a instancias de la experta Janice Stockigt, que se apercibió de las peculiaridades vivaldianas de la obra en el curso de una revisión de las fuentes del repertorio vocal compuesto para la capilla musical de la corte de Sajonia, en Dresde. Michael Talbot, el más autorizado musicólogo vivaldiano, reconoció enseguida como inequívocas y abrumadoras las evidencias que para una autoría de Vivaldi aportaba Mme. Stockigt, juicio luego confirmado también por el Comité Editorial del Instituto Antonio Vivaldi. Este “nuevo” Dixit Dominus pertenece a un grupo de cuatro composiciones (pero la suma podría incrementarse todavía), atribuidas a Baldassarre Galuppi, llamado “il Buranello”, que se encuentran en la Sächsische Landesbibliothek – Staats- und Universitätbibliothek de Dresde, Alemania.
Las partituras fueron enviadas a la corte sajona alrededor de 1750 como parte de un amplio encargo de música vocal sacra, en su mayor parte de Galuppi, hecho a una copistería veneciana cuyo titular, Iseppo Baldan, ya es conocido entre musicólogos por su propensión a las contrafacturas. En esta circunstancia, probablemente, el cantidad de composiciones de Galuppi requerida por la corte sajona excedía la efectiva disponibilidad, razón que indujo a Baldan a servirse de una “reserva” de música de otros autores. Significativamente, por esos días trabajaban en el negocio de Baldan dos sobrinos de Vivaldi, que pudieron plausiblemente haberse apropiado las partituras directamente del archivo del tío, con el objeto de incrementar  las disponibilidades de la empresa.
El frontispicio del manuscrito, que se caracteriza por las extravagantes volutas típicas de la caligrafía de Baldan, dice: “Dixit a 4:° ׀   Con Strumenti ׀   Del Sig:r Baldassar Galuppi, detto Buranello ׀   Fatto per l’Ospedale delli Mendicanti. ׀   1745”, y confirma la gran desenvoltura de Baldan en inventar un lugar y una fecha. La citación de los Mendicanti es,  en efecto, muy antojadiza, puesto que en ningún momento de su historia pudo el coro de esta célebre institución veneciana disponer de dos tenores tan excepcionalmente ágiles como para dominar el virtuosismo requerido por la partitura.
El estilo musical del Dixit Dominus, cuyas esfumaturas galantes y diversos indicios temáticos apuntan al Vivaldi más tardío, permiten situar la fecha más probable de composición alrededor del año 1732. Se trata por lo tanto de una fecha considerablemente posterior no sólo respecto del primer Dixit Dominus, conservado en Praga, que fue compuesto hacia 1710, sino también en algunos años del segundo Dixit a dos coros. En el Dixit Dominus, RV 807, se mantiene siempre vivo el interés del compositor por el idioma contrapuntístico, pero se agrega a esto el atractivo del novedoso estilo vocal florido a cuyo auge habían contribuido los compositores napolitanos; y concluye este Dixit con el que es probablemente el mejor final fugado que Vivaldi escribiese jamás: amplio, fascinante desde el punto de vista armónico y tonal, y sumamente eficaz desde el contrapuntístico.
Francesco Fanna

 
 
“Tutto Vivaldi ”
“Bach-Albicastro”
“Cuadros Sonoros” En la música instrumental del Barroco
“El espíritu de Versalles”
“De profundis clamavi”
“Esplendor del barroco instrumental italiano en el siglo XVIII”